KARATE: Okinawa e Hiroshima abrirán sus puertas para recibir a una delegación argentina de la Kaizen Kan en el 2026
- Santiago Basualdo
- 19 feb
- 3 Min. de lectura
Para todo cultor del Karate, visitar Japón, la cuna de este arte marcial, es una experiencia única. Esta disciplina milenaria, con raíces en la Isla Okinawa en el siglo XV, y que se popularizó allá por 1920 es mucho más que la defensa personal o la técnica de patadas y golpes. Es una cultura transmitida en cada Dojo distribuido en el mundo, que se ha ramificado en distintos estilos y escuelas, pero que tiene una visión de vida compartida.
En el 2026, la propia Okinawa, e Hiroshima, la ciudad devastada por una de las bombas atómicas, serán visitadas por una delegación cordobesa, que comulgará con esa cultura milenaria, practicará en sus Dojos, y de paso harán un poco de turismo.
LOS INTERESADOS EN VIAJAR A OKINAWA E HIROSHIMA EN 2026, Y VIVIR EL KARATE DESDE LAS RAÍCES, PUEDEN COMUNICARSE AL (+54 351) 647-2568
Hablamos de delegación cordobesa, porque si bien la iniciativa es de la escuela Kaizen Kan Córdoba, el viaje está abierto a todo aquel que desee conocer las raíces del karate y quiera “cerrar el círculoâ€.
“La Escuela Shorin Ryu KaizenKan está asociada a dos escuelas de Karate, una en Hiroshima y otra en Okinawa -explica el sensei Gerban-. En Hiroshima, a través del sensei Yoshiki Tokuyama, presidente de Hiroshima Shodokan, y en Okinawa a través del sensei Kiyoshi Tsuha, que tiene su sede en la Ciudad de Urasoe, en la prefectura de Okinawa, y es vicepresidente de la Asociación de Karate Shorin Ryu Okinawa Kyokai. Por esta razón es que visitamos y entrenaremos en ambas ciudades".
“Salimos de Córdoba y hacemos escala en San Pablo (Brasil), donde nos reuniremos con las delegaciones de Brasil y Chile, que ya confirmaron. Luego, si confirman, en Tokio nos reuniremos con las delegaciones de Venezuela y México, para luego seguir viaje primero a Hiroshima y luego a Okinawaâ€, agrega.
¿Por qué es abierto a otras escuelas? “Considero que el karate es uno solo, no es un estilo, hay diferencias en los movimientos entre una escuela y otra, pero la esencia es la misma. Entonces aquellos que quieran acompañarnos esta abierto. Allá cada uno hará lo suyo, pero es abierto para que vaya gente que cierra un ciclo viajando a Okinawaâ€, asegura.
Para Roberto, que ya conoce Okinawa, “ir a Japón es cerrar un ciclo, ver donde nació el karate, entender un montón de cosas. Acá el karate es un pasatiempo para muchos, allá es un modo de vida -remarca-. El karate empieza a ser bueno cuando uno agranda el Dojo. Agrandar el dojo es practicar y mejorar en todos los sentidos, pero muchos al salir vuelven a la vida cotidiana. Cuando el Dojo se extiende a la casa, a la vida cotidiana, ahí el karate es más provechosoâ€.
Claro que ya en Japón habrá tiempo para conocer muchos de los atractivos del país oriental, y esa mezcla de tradición y cultura milenaria, con una modernidad avasallante tan característica.
¿Cuáles son los requisitos? “Ser mayor de edad, estar medianamente entrenado, y saber que si bien vamos a hacer turismo no es un viaje de placer, vamos principalmente a entrenar. No esperemos un hotel cinco estrellas, sino uno cómodo. Y el costo de todo el viaje es muy accesibleâ€, advierte el sensei. Pero sobre todo “es bueno que vayan, que cierren el circulo, de ir a Okinawa, a Japón, y tener la sensación de vivir el karate alláâ€, concluye.

Foto: Castillo de Shuri, el primer palacio del reino de Ryukyu, construido en el Siglo XIV.




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